Aún perdura en el recuerdo colectivo, cuando las cartas eran una vía muy común de comunicación. Leer el remitente, identificar su letra en el destinatario, abrir la carta, mirar su longitud, empezar a leerla y tener la sensación de escuchar la voz, de esa persona, de la mano de cada letra.

 

Hoy día parece que las cartas han quedado obsoletas. La aparición de aplicaciones instantáneas ha desbancado otras posibilidades de comunicación. Sin embargo, se continúan creando plazas de Correos, sigue habiendo buzones en cada edificio y en la mayoría de los llaveros seguimos teniendo la llave.

 

Cual madre y padre que nace en el justo momento en que lo hace su criatura, en cuanto apareció la primera petición de carta, nació La Lettrería. Eso fue en abril de 2016 cuando aún era una idea difícil de ponerle palabras. Pero de todo nacimiento sabemos que hay algo anterior que se convierte en otro origen.
Para La Lettrería fue la conjunción del deseo de entendernos y de la pasión por escribir. En enero de 2017, llegaron las dos siguientes peticiones y el momento crucial de pasar del hobby a la dedicación. Un año más tarde nació el compromiso que pondría al servicio de lo humano la magia de La Lettrería.

Muchas personas crecen con la idea de que escribir es patrimonio de pocas manos y la satisfacción al hacerlo de manera amateur es poca cosa, sin importancia. Conforme la practicamos ella misma nos convence de lo contrario. La escritura, poco a poco, me ha ido revelando que hay algo muy grande dando vida al corazón con cada palabra que expresa verdades.

La pasión al escribir

El deseo de comunicarnos de forma saludable

En situaciones en las que cuesta expresar lo que queremos decir, hay quien ensaya un diálogo imaginario para que la conversación venidera no sea una sorpresa.

Cuando en la comunicación reconocemos que hay prejuicios, ataques, la fuerza de las creencias y un sinfín de estrategias que nos impiden comunicarnos honestamente, aflora un mensaje capaz de llegar al corazón de nuestro destinatario.

 

La tinta sobre el papel, nos permite utilizar la fuerza de la palabra escrita. Tocar el sobre nos da la posibilidad de tocar las manos de la remitente y de todas las personas que hicieron posible que llegara. 

Al recibir una carta, nuestros sentidos se abren y el corazón late. En un pasado me encantaba descubrir que existían distintos sellos y sobres según la procedencia, al igual que entrar en contacto con el trazo de la caligrafía. 

La carta

«Lo más cautivador es descubrir la vida escondida entre las letras»

Lo que siempre ha estado: el legado familiar

Mi abuela Carmen disponía en su haber la capacidad de leer, de escribir y la gran habilidad de cuidar las noticias que llegaban del extranjero, pues acompañaba con mucho tacto cualquier dolorosa novedad que tuviera que comunicar. Nunca nos conocimos en persona, pero siento cómo llevo en mí la escribana que ella fue.

Puerto de partida: dejarnos acompañar

Cuando contamos una historia de forma continuada, sin interrupciones, en un entorno seguro y sin juicios, se expresa el beneficio de la escucha activa. Nos permite hilar la propia historia y, en contadas ocasiones, verla en primera persona con perspectiva.
Al comunicar a otros, nos comunicamos. Al hablar nos hablamos. Al dialogar nos escuchamos y al leer nos leemos a nosotr@s mism@s. Al dejarnos acompañar permitimos este doble juego y le damos la posibilidad al mensaje de que tome vida más allá de nuestro imaginario.

Desanudar: un aspecto esencial

La frase común “tengo un nudo…” recoge una gran verdad. Para cada persona, el nudo se manifiesta de una determinada manera. Quizá en insomnio, preocupación, ansiedad, tal vez cerrando el estómago. Mirado desde otro prisma, puede ser la llave que ofrece nuevas posibilidades.
Al igual que utilizamos nuestros dedos para desenredar cualquier nudo, La Lettrería utiliza sus manos mediante la escritura y el masaje mayéutiko como medio de diálogo cuerpo a cuerpo. Gracias a ambas técnicas, La Lettrería escucha y transmite la palabra del ❤.

 

 

¿Cómo es esa palabra del Corazón?

Puerto de llegada: crear una nueva realidad

La comunicación se establece en función de códigos que no siempre son comunes y corre el riesgo de ser interpretada desde diferentes miradas. Desde el ideal de cómo nos gustaría que fuera la realidad, ocurren en nuestro interior infinitud de emociones y pensamientos.
Cuando hacemos conocedores a nuestro entorno de lo que vivimos, ocurre un cambio en la forma de vincularnos, dando la posibilidad de entrar en aspectos más profundos de nuestras relaciones. En vez de dar por sabido, pasamos al terreno de ser interlocutores activos.

Es única para cada persona, a través de un lenguaje que ama.

Carta para otra persona

Escribir nos puede dar claridad cuando queremos decirle algo importante a otra persona. Existen muchas formas de honrar los vínculos. Al hacerlo desde la comunicación confiere algo único que ayuda a compartir todo el amor que sentimos por ellos. 

Carta para mí mism@

Al escribir para un@ mism@, descubrimos muchas voces con el deseo de ser expresadas. Ninguna es mejor que otra, todas son reales y todas son fuente de comunicación. Cuando el remitente y el destinatario es la misma persona, la escritura se convierte en un puente para escucharnos.

Carta para quien partió

La despedida de un ser querido de manera inesperada, de manera dolorosa, de cualquiera de las maneras, nos puede dejar con mensajes sin decir. Tiene un efecto muy reparador hacerle llegar ese mensaje a la esencia de quien se fue.

Al pedir una carta, compartimos nuestra intimidad por un bien mayor.

El protagonismo de quien pide la carta es fundamental a través de expresar lo que se quiere comunicar. Mediante encuentros, La Lettrería, va escribiendo y compartiendo el proceso, hasta llegar a sentir el permiso para escribir desde la voz del corazón de la persona. La comunicación como proceso vivo agradece disponer de tiempo y confianza para entrar en contacto con aquello que desea ser escrito.

Encuentros Escribe y Descubre

La escritura es una herramienta que puede servir para organizarnos, desahogarnos, contarnos, enraizarnos, meditarnos y un sinfín de posibilidades más, según el momento en que se practique.

Con la idea de hacer de la escritura un juego practicable, La Lettrería pone a disposición del público encuentros individuales y grupales, donde cada persona contacte con la acción de escribir, sin pretensión de compartir lo escrito con el resto de asistentes. Además, se le da la bienvenida al cuerpo, mediante ejercicios de estiramientos y respiración. Ello facilita escribir desde una mente reunida con su cuerpo y permite una expresión más profunda del ser.

Escribe y Descubre va dirigido tanto a personas que practican habitualmente la escritura como a personas que les gustaría escribir y no encuentran el momento, como a las que creen que la escritura no es lo suyo.

 

Elena, escribiente.

De los primeros recuerdos que tengo, sobre la escritura, es de un día que había algo que me desesperaba y deseaba chillar a los cuatro vientos. Pero no podía, aún quedaba un rato largo para ir al patio y me sentía aprisionada entre mis dos compis de fila. Cual fue mi sorpresa cuando encontré en la última página del cuaderno la posibilidad de expresarme, sin que nadie tuviera la más mínima sospecha, hasta llegar a sentirme aliviada. Al terminar lo rompí como si ese capítulo de mi corta vida no hubiera tenido lugar, aunque dejó en mí una huella que fue alimentando lentamente que ella estuviera presente.

 

Fue en 2004, viviendo por primera vez fuera del hogar familiar y a bastantes kilómetros de distancia, cuando empecé a tomar conciencia del efecto que tenía el poder de la escritura. Al escribir ocurrían hechos inesperados, por ejemplo: sentir una profunda soledad, escribir sobre la angustia que me causaba y a las dos horas estar rodeada de amig@s de diferentes partes del mundo, sintiendo el corazón palpitante de vida.

 

 

 

Casi una década más tarde y de nuevo lejos de mi tierra, habiendo establecido la escritura como parte esencial de mí día a día, empecé a darme cuenta de que había veces que no escribía lo que yo quería, sino que se daba un dictado que tenía vida propia. Fui poniendo atención a la doble fuerza que imperaba en mi, tenía ganas de que ocurriera, pero cuando pasaba me empeñaba en llevar el control de las palabras.

Con las mismas ganas que respeto, fui entregándome al amor de La Lettrería y la pasión por contarnos, mirarnos y unir mundos con la vida que habita en nuestros corazones.

 

 

Al enorme cariño que siempre pone María Martínez. Entre los trayectos del bus y algún hueco más que va encontrando, hace que La Lettrería  y la Lengua vayan de la mano. A Fabián Taranto, dándose al mundo desde el diseño y la nutrición. A Tiporium, convirtiendo el diseño en artesanía. A Luisa Cardenete ilustrando sueños en acuarela. A Susana Alonso apoyando incondicionalmente. A Esther, Ferrán y Vicen, fundadores de MayéutikaCon su pasión han posibilitado habitar muchos cuerpos de corazones con vida y raíces.

A los estudios de Ciencias Empresariales y Trabajo Social; a las dinámicas vivenciales de Salud Inteligente. A los retiro de descanso familiar, por enseñarme la importancia de mirarnos.

Los autores de las fotografías de secciones: Debby Hudson, Álvaro Serrano, Joanna Kosinska y Marie Bellando Mitjans

Al Servicio de Ayuda a Domicilio y el valor de escuchar para cuidar. Elizabeth Fodor y Monserrat Morán por abrirme una ventana a la pureza de la infancia. Y al cariño recibido en Lyon, Granada, Santiago de Chile, Nueva Zelanda, La Polinesia y Barcelona.

A todo el amor de mi familia de sangre, amistad, de alma y ancestral. A todas las fuerzas que hacen de esto una realidad, en especial a la luz de mis abuelas, abuelos y de mi primo Ignacio; a todas las personas que sin saberlo han contribuido con este sueño; al boca oreja; al brillo de los ojos de quienes han sentido atracción por la idea Y EL MÁS PROFUNDO AGRADECIMIENTO A TODOS LOS CORAZONES QUE CONFÍAN EN LA LETTRERÍA.

 

¡¡Bienvenidas y bienvenidos a La Lettrería!!

P.D. Ludovico Einaudi, muchísimas gracias por la belleza que desprende el piano en tus manos. Junto con los demás instrumentos, iluminas y haces sentir en hogar al alma.

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Con mucha ilusión, aquí me podrás encontrar

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